La vida de la reina Ester tiene una importancia mucho mayor para nosotros que el simple hecho de su reinado histórico. Su petición ante el rey debería ser el clamor de los líderes que Dios ha puesto hoy en su iglesia. Para que se cumplan sus propósitos en la tierra, Dios necesita tener hijos e hijas que:
– Hagan un despliegue de la misma valentía de Ester al declarar: ¡Si perezco, que perezca!
– Manifiesten la misma actitud que había en el corazón de Ester cuando dijo ¡Si place al rey…!
– Esten ofrecidos a responder ante la penetrante pregunta…¿Y quién sabe si para esta hora has llegado al reino?




