Este libro reúne una serie de ponencias que muestran cómo nuestra participación en la oración y la intercesión bíblica tienen un poder espiritual para cambiar el mundo. Nos insta a antener un compañerismo fiel, a estar persuadidos de que vivimos en tiempos de gran necesidad espiritual, y de momentos peligrosos para la iglesia y los obreros en los campos de misión.
La oración es la respiración de la iglesia. Si la iglesia no respira, está muerta. Iglesia, ¡levanta un clamor por las naciones! Ahora es el tiempo para interceder por un avivamiento bíblico, como sucedió a finales del siglo XIX del que, como resultado, llegó el evangelio a nuestras tierras americanas. La historia nos cuenta que la iglesia oró, las personas clamaron y Dios irrumpió con un mover sin precedentes.




