Tal vez tú no reconozcas el valor que tienes. Tal vez no lo entiendas. Y, tal vez, ni siquiera lo creas. Pero este es un poder que todos los hombres ya tienen. Con esta influencia tú puedes crear y mantener un matrimonio que haga sentir a tu esposa realizada, cambie un hogar quebrantado, y, a su tiempo, también un mundo quebrantado.




