Este libro es una llamada de atención a America. En un debate cultural que con frecuencia se convierte en un juego de culpas en el que las razas se culpan mutuamente por los males de la sociedad, el obispo McKinney presenta un mensaje inspirado que se atreve a colocar la culpa exactamente donde pertenece, en la raiz de todo mal. Se atreve a señalar a Dios y a la comunidad de fe, de manera audaz.




