En ti está la energía, la vitalidad, la fuerza. Eres como una piedra preciosa que necesita ser pulida para convertirse en una joya bella y valiosa. Lo que Dios desea para ti es lo mejor. Él quiere que uses tu inteligencia y tus capacidades intelectuales para Su servicio. Por eso… Joven ¡tú vales!




