Para algunos es la oficina. Para otros, el espejo. ¡Cuando tú sigues el rastro de tu tiempo, tu energía, tu afecto y tu dinero, dice Giglio «encuentras un trono. Y lo que sea o quien sea que esté en ese trono es el objeto de tu adoración!».
Inhala el aire fresco de esta adoración eterna, y aprende a entregar toda tu vida al Único digno de ella.




